martes, 5 de mayo de 2009

como si todo fuese este segundo


Cuando era niña mi padre me enseñó cómo hacer una animación dibujando un monito en cada esquina de cada hoja de un cuaderno y haciendo correr la película con el pulgar. Era un juego, una ilusión óptica; los dibujos se volvían uno sólo y parecía tener vida...
Más adelante surgió la necesidad de explicarme un Deja Vu, esa sensación rara de vivir un instante determinado por segunda vez, que todos conocemos, pero que no pasa más allá de ensimismarnos un segundo.
Entonces pensé que la vida es como una secuencia de dibujos estáticos. Donde cada cuadro, cada movimiento tiene un espacio propio, en diferentes hojas de un gran libro. Que cada momento pasado o no, ya lo hemos vivido infinitas veces y que bajo alguna extraña circunstancia hay lapsos en que podemos "ver" esta secuencia, como si de algún modo ya no la estamos viviendo o no somos parte de ella. Como vivir por un instante en el espacio que hay entre una hoja y otra, donde no hay nada.
En música, por ejemplo, el término sincopada dicho de una nota significa “que se halla entre dos o más de menos valor, pero que juntas valen tanto como ella. Toda sucesión de notas sincopadas toma un movimiento contrario al orden natural, es decir, va a contratiempo".
¿Pasará lo mismo con estos instantes efímeros que tienen una duración imperceptible a los sentidos, pero que son tan constantes y frecuentes como cada unidad de tiempo, como cada hoja? ¿Será posible vivir constantemente a contratiempo? Bueno, no debe ser cosa fácil si se anda de tapa a contratapa esta jugarreta cronológica, cíclica y al parecer adictiva que ya tiene dibujado todo lo que podemos desear... No, no debe fácil siquiera imaginarlo.
¿Acaso será que el tiempo no pasa, sólo está y lo demás es el engaño óptico de un astuto ilusionista? Sinceramente, no puedo prever un ápice de la magnitud de lo que supone una respuesta afirmativa. Pero si se pudiera ojear el cuaderno en vez de ser una serie de dibujos... si así fuera, podría viajar por el tiempo a voluntad. Podría retroceder o avanzar una o millones de páginas y ver el momento exacto en que soy niña y mi padre me enseña cómo hacer una animación dibujando un monito en cada esquina de cada hoja de un cuaderno y haciendo correr la película con el pulgar. Es un juego…

3 comentarios:

Julián dijo...

No tengo una respuesta a tus interrogantes, es algo confuso lo que dices pero me encanta la manera en la que lo explicas. Me encantó la parte final donde dices que te gustaría volver a ver ese momento en que tu padre te enseñó a hacer una animación, está buenísimo, pero tengo que volverlo a leer a ver si encuentro algo mejor para decir jajaja, te quiero idiota!

Troba dijo...

El tiempo,
el implacable
el que pasó...
esas palabras de Pablito con contundentes para mí...

besos!!!!

pd. que bueno que posteaste de nuevo!!

Anónimo dijo...

yapo otro tema actulizate!

makilla